La vida no exige perfección, exige constancia

Corporate team in a modern office, engaged in a discussion with diverse colleagues.

Vivimos en un mundo donde nos sumergimos en la perfección en lo superficial, y se nos pasa el tiempo esperando a que todo sea perfecto para empezar un proyecto o propósito, olvidando que siempre habrá imprevistos, pérdidas y desorden.

Dar el primer paso con un plan inicial será mucho mejor que esperar la perfección de un escrito para estar seguros que todo saldrá con lo planeado, dejando pasar tiempo valioso para avanzar, para ajustar, para ver la realidad de lo que hemos planeado y hacer correcciones en la práctica, no en la teoría.

Son los miedos y la procrastinación los enemigos internos que no nos permiten avanzar, nos distraemos con facilidad, nos dejamos atrapar por la pantalla, por las notificaciones, cuyo objetivo es robar nuestra concentración, nuestro tiempo, nuestra vida. Debemos hacer un uso consciente de la tecnología para estar presente, para que actúe a favor y no en contra de nuestros propósitos, de nuestros sueños.

Un paso es más valioso que quedarnos estancados analizando eternamente los posibles, los supuestos que solo generan dudas, miedos y nos estancan en un entorno de frustración. El exceso de análisis y de datos puede llegar a paralizarnos. Necesitamos movernos, atrevernos, ya que en el camino se pueden hacer ajustes. El iniciar nos dará experiencia, práctica, conocimiento y motivación.

La constancia, por pequeña que sea, nos ayuda a cambiar del lugar donde nos encontremos. 10 minutos al día para trabajar por nuestras metas en 30 días serán 300 minutos; es mucho mejor que no hacer nada. A esto se le llama micro tareas.

Al final del día haz tu balance personal, profesional y familiar, y revisa cuánto tiempo dedicaste a tu crecimiento personal. Recupera el tiempo que invertimos en distracciones.

Sin duda lo más importante es estar presente, ser consciente de que nada es perfecto, de que todo no saldrá como lo planeamos, pero que la imperfección nos da las herramientas para aprender y ajustar en el camino, porque la vida no nos exige perfección, nos exige que la vivamos con presencia y constancia.

“Los sueños mueren lentamente, entre distracciones y postergaciones”.

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